Preceptos o Principios de Reiki, sus orígenes



Los preceptos o principios de Reiki son ampliamente conocidos y se difunden en sus diversos sistemas atribuyendo su autoría a Mikao Usui.
También se promueve su culto y repetición posicionando esta práctica como uno de los pilares de la disciplina.
A continuación expondremos sus orígenes previos a Mikao Usui, para entregar al lector más elementos que le permitan tener una visión más amplia al respecto.

Jigoro Kano
Filósofo japonés, destacado deportista, quien fuera miembro del Comité Olímpico Internacional durante más de dos décadas, fue también fundador del Judo, arte marcial en la que utilizó principios morales de gran semejanza con los de Mikao Usui.
Se especula, de hecho, que fueron amigos, aunque no está claro quién influyó en quién.
Lo interesante de esta referencia, es que en las enseñanzas del Judo Tradicional se insta a estudiar y comprender el Mandato Imperial sobre la Educación del Emperador Meiji, una de las fuentes de origen más probables de los Principios de Reiki, que consideraremos más adelante.

Bizan Suzuki
Si bien no hay referencias de que este homeópata japonés conociera a Mikao Usui, la data de sus publicaciones es innegable.
Mientras Mikao Usui introdujo los Principios de Reiki por primera vez en Abril de 1922, Bizan Suzuki publicó su libro “Kenzon no Genri” en 1914, en el cual planteaba los mismos cinco principios y aunque redactados de forma distinta, transmitían exactamente la misma idea.
Este hecho es tan objetivo, que el propio Hiroshi Doi, miembro de la Usui Reiki Ryoho Gakkai, escuela original fundada por Mikao Usui, ha declarado públicamente que es probable que el libro de Suzuki haya inspirado el trabajo de Usui.
No obstante, no es casual que tanto Usui, como Suzuki y Kano promovieran la enseñanza de principios similares en sus respectivas disciplinas. ¿A qué se debe esta sincronía?

Emperador Meiji
Para comprender esta fuente probable del origen de los Principios de Reiki, y su uso o culto dentro la disciplina, debemos considerar algunos hechos socio-culturales de aquel país y aquella época.
Lo primero a señalar es que el verdadero nombre del emperador era Mutsuhito.
¿Porqué un nombre puede ser relevante en esta consideración?
Porque el nombre, tanto del Emperador, como de su Era, se asignaba en aquella época de forma póstuma, según la obra del emperador.
Es así como Mutsuhito, fue llamado Meiji, así como su período en el trono es conocido, tras su muerte, como la Era Meiji, por su notable afán de influir moralmente sobre su imperio mediante reglas, las que emitía a través de poesía o mandatos.
De hecho, Meiji se puede traducir como “Era de Culto a las Reglas”.
A lo anterior, debemos agregar que en aquella época, en Japón, se le atribuía un carácter divino al emperador.
En pocas palabras, cada mandato, cada poema, se recibía como compuesto u ordenado por Dios mismo.
Por todo lo anterior y más allá de su belleza y valor moral, es comprensible que dichos mandatos y muchos de sus poemas se recitaran y repitieran públicamente en escuelas y por todo Japón.
Finalmente, debemos mencionar que los cincos principios de Reiki se encuentran expresados en el Mandato Imperial sobre Educación, emitido por el Emperador Meiji.
En este marco histórico crecieron y maduraron Jigoro Kano, Bizan Suzuki y Mikao Usui.

El culto y repetición de principios, por tanto, no es una práctica exclusiva de Reiki, sino que era una práctica tradicional y hasta religiosa de Japón en tiempos de Usui.
Ahora bien, no se trata de descartar su uso porque no vivimos en Japón, ni estamos regidos bajo una era de culto a las reglas, se trata de considerar más elementos a la hora de decidir si nos hace sentido o no usarlos de esa forma.
A algunos les resonará seguir usándolos, ya sea por su belleza, por su elevado contenido moral o simplemente porque los conecta de mejor modo con energías sutiles. A otros no.
El punto es que ya contamos con una mirada más amplia, acerca del Reiki, de sus principios y su práctica.
Que cada cual desarrolle su propio modo de relacionarse con energías sutiles y mediante ese modo, único y valioso, dé frutos.

Autor del Artículo: Mauricio Onetto
Autor de la Imagen: César Gómez

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